| Número 122 XI-XII 2006 25
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USA TOUR |
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Luis Fernández-Galiano De Boston a California |
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Luis Fernández-Galiano América, América |
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La decadencia tiene buena prensa. Los ocasos son más dramáticos que las auroras, y el declive del imperio americano es el rótulo bajo el que se cobija una fértil industria intelectual. Muchos siglos áureos para la cultura han sido de plomo en el terreno económico y militar, inspirando en el ánimo colectivo ese gusto crepuscular que Jaime Gil de Biedma acuñó en la experiencia individual: «...y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de mi inteligencia».
La pendiente por la que se desliza el dólar y la ciénaga en la que se hunden las fuerzas estadounidenses destacadas en el exterior son signos de alarma que contrastan con el liderazgo técnico e ideológico del país: Wall Street y Washington pueden atravesar dificultades, pero Silicon Valley y Hollywood gozan de buena salud, así que las noticias sobre la defunción del poder americano deben juzgarse prematuras. Y en todo caso, este deterioro material puede ser el fundamento
de un renovado auge espiritual. En el terreno de la arquitectura, el viaje de costa a costa realizado a través de los proyectos en esta monografía da más motivos para el optimismo que para el desánimo. Tras veinte años de frutos decepcionantes, durante los cuales el protagonismo del debate disciplinar se trasladó a Europa, Estados Unidos regresa al primer plano de la innovación y la propuesta con una feliz cosecha de obras que reúne a los más articulados autores del país con los más influyentes arquitectos del Viejo Continente, en una fertilización cruzada de posiciones y lenguajes que autoriza a bosquejar una cierta europeización de la práctica americana, simultánea a la americanización espectacular de la arquitectura
europea que siguió al éxito del Guggenheim y al incandescente efecto Bilbao: Europa levantaba las obras esenciales de la vanguardia americana mientras
sus propios arquitectos se convertían al nuevo credo icónico de la construcción emblemática y el edificio trofeo. Esas volumetrías escultóricas proliferan hoy a ambos lados del Atlántico, y sería imposible establecer una taxonomía de las obras aquí documentadas atendiendo al origen de sus autores, porque tanto europeos como estadounidenses han devenido arquitectos globales en talante estético y dispersión geográfica. El protagonismo de la iniciativa privada frente al sector público es, desde luego, más evidente en América que en Europa, y el diálogo con lo existente tiene allí un espesor histórico inevitablemente menor. Pero el escenario donde se mueven los personajes, las ideas y el dinero es, cada vez más, un escenario único, y en este marco se desarrolla la acción celebradora o crítica de la arquitectura, una narración con pocos actores y mucho ruido, humo y espejos: una obra de estrépito y furia donde los nietos del siglo europeo y los hijos del siglo
americano aguardan el alumbramiento del siglo asiático, mientras disfrutan de la luz dorada de su propio ocaso.
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