| Número 96 VII-VIII 2002 22 |
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GRANDES DETALLES Great Details |
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| Luis Fernández-Galiano La cortesía del detalle A The Courtesy of Detail Artes y oficios Arts and Crafts Joseph Giovannini Un icono volador: Museo de Arte, Milwaukee A Soaring Icon: Art Museum, Milwaukee Santiago Calatrava Francesco Dal Co Colin Davies Hubertus Adam Deyan Sudjic Peter Blundell Jones Kieran Long Richard Ingersoll Wilhelm Klauser |
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Luis Fernández-Galiano La cortesía del detalle |
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| El detalle pequeño es grande. Lejos de ser una
minucia, con frecuencia es el núcleo de condensación en torno al cual se configura un
proyecto, el eje sobre el que gira su lógica interna y el punto de apoyo de su
proyección estética. Los profanos tienden a pensar que los edificios se conciben en un
proceso de aproximaciones sucesivas, iniciado con unos croquis inspirados y gestuales en
el reverso de un sobre y conducido a través de una secuencia de ampliaciones hasta la
definición meticulosa de cada fragmento de la obra; sin embargo, ese recorrido de lo
general a lo particular y de la escala urbana a la precisión constructiva se complementa
por lo común con un trayecto inverso, mediante el cual, tras un zoom vertiginoso que
desciende hasta el detalle, las decisiones materiales adoptadas en la escala más menuda
se trasladan al ámbito de las dimensiones intermedias, que resultan contaminadas y
vivificadas por el injerto de lo físico y concreto en el reino más abstracto del orden
espacial. Este mecanismo iterativo es un círculo virtuoso que anuda la coherencia
técnica y visual de la obra, y un dinámico generador de excelencia arquitectónica. Al igual que advertimos la voz del escritor en una línea y detectamos al artista en la
pincelada, reconocemos el lenguaje del arquitecto en el detalle. Más allá de grandes
estructuras narrativas, y más acá de ambiciosas propuestas figurativas o simbólicas, la
emoción y la belleza del idioma de las artes reside en el temblor de una metáfora, la
vibración de un color o el diálogo violento de dos materiales. Si nos conmueve menos el
argumento que la textura, es porque la singularidad habita en esas menudencias esenciales
que diferencian carácter y manera. Carlo Ginzburg nos animó a buscar la verdad en los
indicios, y es posible que lo genuino se oculte también en las trazas minúsculas que
deja tras de sí la reflexión prolija y la caligrafía entrenada. El edificio es parte de
un ecosistema territorial, y puede contemplarse como un organismo de rigurosa anatomía y
fisiología exigente; pero no por ello deja de ser una construcción celular, cuya
especificidad puede hallarse en su huella genética, su salud en sus tejidos, y su
atractivo en los matices minuciosos de su epidermis táctil, patinada o sedosa bajo el
escrutinio sensual de la mirada. Esa individualidad del rastro en el fragmento es también el fracaso del proyecto
ilustrado, que procuró racionalizar la producción de edificios a través de la
normalización de sus detalles, en una persecución admirable y estéril del esperanto
constructivo, y en una búsqueda tan tenaz como extraviada de la objetividad
arquitectónica entre una fronda confusa de subjetividades en conflicto. Al cabo, las
grandes obras emblemáticas que ponen el detalle al servicio del símbolo devienen logos
urbanos en todo ajenos a la pauta o la norma, porque su valor como hito ciudadano o marca
empresarial se basa en lo inesperado de su hallazgo. Estas arquitecturas mayores son
también arquitecturas al por menor, ya que su pormenor constructivo es con frecuencia una
laboriosa artesanía que las transforma en arquitecturas al detalle, trajes a medida que
conjugan la pericia del corte y la calidad del tejido con su condición de modelos
exclusivos. Pero ya sea charnela del proyecto, vocabulario de autor o instrumento de un
signo, el detalle es sobre todo un rasgo de cortesía arquitectónica y amable urbanidad.
¿Son sólo detalles? Seamos detallistas. |
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