Número 67
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VIVIENDA MEJOR Housing Improved |
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Luis Fernández-Galiano
Tipos perfectibles Conjunto residencial, Kilchberg (Suiza) The Synthesis of Modernity
Naturaleza y material Mahler, Scranz & Strolz Bloque de viviendas, Innsbruck (Austria)Block of Dwellings, Innsbruck (Austria). Kathan, Schranz & Strolz Bloque de viviendas, Bürmoos, Salzburgo (Austria). Block of Dwellings, Salzburg Splitterwerk Conjunto residencial, Hamburgo (Alemania) Housing Complex, Hamburg (Germany) Alsop & Störmer Alberto Pieltain Ecología, tecnología y contexto Ecology, Technology and Context
Programas mestizos Viviendas y comercio, Berlín (Alemania) Apartments and
Shops, Berlin (Germany)
Fachadas urbanas Dúplex y estudios para artistas, París (Francia)
Duplexes and Artists' Studios, Paris (France) Autoría y traducción Bloques de vivienda, Frankfurt (Alemania) Blocks of Dwellings,
Frankfurt (Germany)
«Ponga un arquitecto en su vida.» La invitación gremial y ritual a utilizar el conocimiento profesional de los proyectistas ha tenido en ocasiones resultados tan desalentadores que muchos excluyen deliberadamente al arquitecto del territorio doméstico, juzgando -no sin poderosos argumentos- difícilmente compatibles la arquitectura y la vida cotidiana. Cada vez resulta más frecuente y verosímil la afirmación irónica de que «la arquitectura de la casa es demasiado importante para dejarla en manos de los arquitectos.» A este estado de cosas contribuyen significativamente los medios de difusión de la arquitectura, que valoran más la originalidad estética y excelencia artística de los edificios que su adecuación técnica o funcional; esta circunstancia, siempre censurable, llega a ser calamitosa en el campo de la vivienda, donde las consideraciones económicas y utilitarias resultan de una importancia que no necesita destacarse. Permítaseme dar algunos ejemplos que, a fin de no parecer blindados a la crítica, extraeremos de nuestras propias revistas, AV Monografías y Arquitectura Viva. |
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Hace tres años publicó Arquitectura Viva, en su número 36, la manzana KNSM del berlinés Hans Kollhoff, un gran volumen de ladrillo oscuro sobre uno de los muelles de la antigua zona portuaria de Amsterdam. Aprovechando una estancia docente en el Instituto Berlage -en el marco de un seminario sobre vivienda donde éste fue uno de los proyectos más discutidos-, realicé con mis alumnos y otros profesores un recorrido por los últimos proyectos residenciales de la ciudad. Sin lugar a dudas, el poderoso, escultórico y sombrío edificio de Kollhoff, que recortaba sus fábricas severas y talladas sobre el borde del agua, era con diferencia la imagen más contundente del periplo. Al acercarse, sin embargo, los sórdidos patios formados por barras de edificación superpuestas, los angostos, insuficientes e incómodos accesos y las gélidas carpinterías metálicas de las galerías dibujaban un panorama tan hostil al habitante que tanto Kenneth Frampton como yo mismo lo utilizamos como ejemplo negativo en sesiones sucesivas del seminario. Pero a la postre y pese a las críticas, pesó más en nuestro ánimo el respeto por el rigor plástico y la reciedumbre intelectual del arquitecto berlinés, y el edificio acabó siendo publicado en la revista como un ejemplo sobresaliente de vivienda. |
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Al año siguiente fue en la propia AV, en su número 56, y también en el contexto de una recopilación monográfica de proyectos residenciales, donde se publicó un bloque de 24 viviendas construido en Graz por los jóvenes arquitectos Florian Riegler y Roger Riewe. Aunque habíamos seguido desde sus comienzos la carrera de la pareja austriaca, en esta ocasión ninguno de los miembros del equipo de redacción de la revista conocíamos directamente la obra; pero tanto la belleza geométrica y abstracta de las fachadas como la austeridad diagramática de las plantas nos animó inmediatamente a incluirla en aquella selección de viviendas europeas recientes. Algo más tarde, y al socaire de una conferencia en la Haus der Architektur de Graz, mis anfitriones estirios me mostraron amablemente las últimas arquitecturas de la zona en el tour panorámico de rigeur, y no tardamos mucho en toparnos con el bloque de Riegler y Riewe, un áspero cajón de hormigón y chapa de acero, abandonado como un manifiesto minimalista entre promociones residenciales sonrientes, fragmentadas y florales; era el único objeto visualmente rotundo del entorno, y bien a las claras el más aborrecido tanto por sus ocupantes como por los vecinos. |
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Y en este mismo año, Arquitectura Viva ha dedicado la portada de su número 54 a unas
viviendas construidas en un barrio residencial de Amsterdam por MVRDV, un jovencísimo
equipo de arquitectos de Rotterdam (Winy Maes, Jacob van Rijs y Nathalie de Vries)
que había tenido ocasión de conocer hace algún tiempo a través de la revista Archis,
y que me impresionaron por su energía y su talento. Los colegas de la publicación del
Instituto Holandés de Arquitectura me invitaron a intervenir en la celebración de su
aniversario, y a continuación me llevaron al estudio desolado y portuario de los arquitectos
en una visita de exploración de jóvenes promesas; no se equivocaron. MVRDV es hoy el
estudio más innovador del fértil panorama de los Países Bajos, y su bloque de apartamentos
para mayores de 55 años, con sus grandes cajas de madera en voladizo, y sus balcones
de vidrio de colores, es una de las realizaciones más insólitas, refinadas y
audaces de la última década. Pero, ¿era preciso decir que los apartamentos en
voladizo, atravesados diagonalmente por elementos estructurales, no habían
encontrado inquilinos? No lo hicimos, y el edificio se publicó como la extraordinaria
e inquietante arquitectura que es, y no como la discutible vivienda que acaso
también sea.
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