La escuela bajo el roble

Richard Ingersoll 
30/11/2011


Siendo una persona que vive de la enseñanza, en ocasiones tengo la aprensión, al ver a mis alumnos utilizar sus portátiles y sus móviles durante mis clases, de que pronto mi papel se verá disminuido por las tecnologías digitales. La mayoría de los expertos en la materia aseguran, sin embargo, que mientras que los ordenadores proporcionan herramientas extremadamente eficientes para el desempeño académico, nada podrá reemplazar la función inspiradora del diálogo, del intercambio directo entre profesor y discípulo, la cual, si descartamos la teleconferencia, depende de los espacios diseñados por los arquitectos. A Louis I. Kahn le gustaba fantasear acerca de la belleza sencilla del instante académico primordial, cuando los ancianos enseñaban a los jóvenes bajo las ramas extendidas de un roble. A medida que las instituciones educativas fueron evolucionando adquirieron estructuras más sólidas, entre las cuales el propio Kahn produjo algunos ejemplos destacables, desde la Biblioteca de Exeter y la Residencia Bryn Mawr hasta el Instituto Salk y el Instituto de Administración de Ahmedabad. Menciono a Kahn porque de todos los arquitectos modernos él parece haber tenido el mayor aprecio por los edificios académicos, y ofrece por tanto un buen punto de partida para valorar las edificaciones contemporáneas...


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