Libros 

Una utopía californiana

‘A&A’ Facsimile Edition

Eduardo Prieto 
31/10/2014


«Una revista legendaria de la Costa Oeste.» Así se presenta el facsímil en diez tomos y 6.076 páginas de los 118 números de la revista californiana Arts & Architecture publicados entre 1945 y 1954, y que desde hace poco están disponibles también en versión ‘de bolsillo’: un volumen de 632 páginas que da cuenta de un periodo temporal más reducido (1945-1949) a través de una selección muy personal a cargo del editor, Benedikt Taschen. Se trata de un proyecto que sigue a aventuras como la reimpresión en doce ejemplares de los números de la revista Domus aparecidos entre 1928 y 1999, y que refuerza si cabe el compromiso de Taschen con la difusión de la arquitectura.

La realidad es que el patrono Taschen puede permitírselo. Fundada en 1980 en un pequeño local de Colonia en el que se revendían historietas underground, su editorial cuenta hoy con más de 200 empleados repartidos por todo el mundo. En buena parte, su gran éxito ha estribado en una rentable diversificación de temas, de la que da cuenta un ubérrimo catálogo en el que conviven sesudas monografías sobre fotógrafos y extenuantes compilaciones de materiales de películas míticas, con volúmenes de coffe table o ediciones en tapa dura de títulos como The Big Breast o The Big Book of Pussy. La diversificación lo es también de formatos —libros exquisitos de autor sobre Zaha Hadid o Kengo Kuma al lado de más que dignas ediciones de bolsillo de clásicos como Le Corbusier, Mies, Wright y otros muchos—, y afecta, finalmente, a los precios, como ocurre en el facsímil de A&A que aquí nos ocupa: la edición de coleccionista vale 500 euros; la antología, 50.

Pero, ¿por qué una reimpresión de Arts & Architecture? En el prólogo al libro, David Travers, uno de los editores de A&A, recuerda la sentencia de Julius Shulman —un fotógrafo que paradójicamente apenas trabajó para la revista—, según la cual A&A «puso a la arquitectura americana en el mapa», una opinión compartida por Reyner Banham, para quien la publicación había cambiado el itinerario de los estudiantes europeos, más atraídos por EE UU que por Italia, y más por Los Ángeles que por Florencia.

Probablemente fuera así. En 1938, John Entenza, el redactor jefe de la mejor etapa de A&A, heredó una revista decadente que apenas podía competir con cabeceras de la Costa Este como Architectural Record, cuya tirada no bajaba de los 40.000 ejemplares. Entenza cambió el rumbo y, aunque A&A ‘sólo’ llegó a los 12.500 suscriptores (300 en la Unión Soviética), sí consiguió convertirse en la revista americana de referencia gracias tanto al comprometido enfoque social de sus editoriales como al talento de diseñadores gráficos como Alvin Lustig o Herbert Matter, cuyo trabajo se materializó en exquisitas portadas de tintes dadaístas, algunas de las cuales se deben también a artistas de la talla de Josef Albers. Pero lo más importante fue el catálogo de autores que Entenza sacó a la luz en una época en la que sólo el 3% de las casas se encomendaba a arquitectos: no sólo maestros como Wright, Neutra o Schindler, también promesas como John Lautner o Charles Eames, jovencísimos talentos como Frank Gehry o Richard Meier y, claro, los artífices del Case Study Program —Ellwood, Koenig, Soriano—, cuyo manifiesto publicó Entenza en el número de enero de 1945, y a los que apoyó sin descanso desde entonces.

En el prólogo, Travers avisa de que es difícil hacerse una idea de la efervescencia arquitectónica y social de esos años sin haberlos vivido. En buena medida, esta reimpresión acorta nuestra distancia a aquella época febril. 


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