Arquitectura Viva
lunes, 30 de noviembre de 2020
17/06/2013

Diogene, la cabaña de Renzo Piano y RPBW para Vitra

 
En junio de 2013, el Vitra Campus de Weil am Rhein se amplía con un nuevo integrante: Diogene. En una colina, que está ubicada entre VitraHaus y la cúpula, el arquitecto italiano Renzo Piano, junto con Renzo Piano Building Workshop (RPBW), han creado el edificio más pequeño de Vitra hasta el momento, pero a la vez su mayor producto.

El origen de Diogene
La idea de habitar un espacio mínimo, tal como explica Renzo Piano durante la conversación, es un tema que le ha fascinado desde que era estudiante. En cierto modo, es una obsesión, pero una obsesión positiva. La creación de una estancia de 2 x 2 x 2 m, con el espacio justo para una cama, una silla y una mesa pequeña, es el sueño más corriente de un estudiante de arquitectura. No obstante, por aquel entonces, no podía llevar su idea a la práctica. Pero a finales de los años 60, cuando Piano daba clases en la Architectural Association de Londres, diseñó con sus estudiantes casas en miniatura en Bedford Square. Aparte de esto, ha diseñado botes, automóviles y, hace unos años, celdas para las religiosas del convento de las clarisas en Ronchamp. En todos estos ejemplos también buscaba minimizar el entorno espacial de las personas, pero no por motivos de eficiencia económica, sino por una decisión personal. La casa mínima es una idea que le sigue fascinando, aún cuando su estudio se encargue en estos momentos de grandes proyectos, como «The Shard» en Londres, el edificio más alto de Europa en el momento de su inauguración en 2012.

Hace unos diez años, Renzo Piano se embarcó en un proyecto propio para desarrollar una casa pequeña de estas características, pero que no respondía a ningún encargo de un cliente específico. En Génova se crearon varios prototipos fabricados en madera contrachapada, hormigón y, finalmente, en madera. La última versión de lo que se bautizó como proyecto Diogene se dio a conocer al público en el otoño de 2009 a través del suplemento monográfico «Being Renzo Piano» de la revista italiana «Abitare»: una construcción de madera, con tejado a dos aguas, con una superficie base de 2,4 x 2,4 m, una altura máxima de 3,2 m y un peso de 1,2 toneladas. Si bien Piano presentó su visión al público en este suplemento de la revista, también incluyó el comentario de que para poder continuar con el proyecto Diogene necesitaba un cliente que lo financiara. Así, el arquitecto italiano encontró un asociado en Rolf Fehlbaum, el presidente de Vitra. Fehlbaum había leído esa edición de «Abitare» y se había sentido tocado por las ideas de Renzo Piano, sobre todo porque Vitra no se considera un fabricante de objetos de diseño aislados, sino que comprende el mobiliario como una parte esencial del entorno humano. Si se echa la vista atrás a la historia del diseño de muebles, uno se da cuenta de que siempre se ha tratado de dar una nueva calidad a los espacios vitales de las personas; los espacios domésticos de los años 60 y 70 son solo algunos de los ejemplos posibles.

A finales de junio de 2010, Renzo Piano y Rolf Fehlbaum, que en ese momento formaban parte del jurado del Premio Pritzker, se reunieron y acordaron iniciar su colaboración para continuar con el proyecto Diogene. Tras un trabajo de desarrollo de tres años, ahora se presenta un nuevo prototipo de Diogene en los terrenos de Vitra Campus, frente a VitraHaus, en el marco de la feria Art Basel 2013. Sin embargo, no se trata de un producto acabado, sino de un método de prueba que permitirá comprobar el potencial de la casa mínima. Vitra se adentra así en un territorio nuevo: si bien normalmente solo llegan al público los productos que están listos para su fabricación en serie, debido a la complejidad de este proyecto, se ha decidido permitir al público participar en las pruebas de Diogene. En el futuro se decidirá en qué dirección avanzará el proyecto y si se fabrica en serie o no.

La idea de la casa pequeña
La casa arcaica básica en la naturaleza, que según el teórico de la arquitectura de la Antigüedad Vitrubio marcó el inicio de la técnica y la arquitectura, despertó a partir del siglo XVIII un renovado interés, tal como lo demuestra, en especial, el grabado en cobre de la cabaña original vitruviana que se incluyó en la segunda edición de la obra de Marc-Antoine Laugier, «Essai sur l'Architecture», publicada en 1755. Desde entonces, la idea de la casa reducida al mínimo necesario ha fascinado una y otra vez a los arquitectos. En ocasiones se han considerado principalmente los aspectos formales, otras veces los aspectos sociales, por ejemplo cuando en los años 20 y 30 del siglo pasado se debatía sobre la vivienda para el mínimo existencial. En los años 60, impregnados por el estructuralismo, se trataba de las celdas mínimas, que se combinaban formando clústeres; mientras que en un pasado más reciente, se trataba principalmente de estructuras móviles habitables para usar en situaciones de catástrofe natural o en regiones afectadas por guerras.

Diogene no es un alojamiento provisional, sino un lugar de recogimiento elegido libremente. Debe ser útil independientemente del clima y de las estructuras existentes, es decir, debe ser un sistema autárquico. La propia casa almacena el agua necesaria, la que elimina limpia después de su uso; la electricidad es autogenerada y la superficie útil se reduce al mínimo.
Vivimos en una era en la que la necesidad de sostenibilidad nos obliga a minimizar nuestra huella ecológica. Este postulado va acompañado por el deseo de concentrar y reducir el entorno vital inmediato a las cosas realmente necesarias. Puede que ante Diogene nos acordemos de Henry D. Thoreau, quien en 1854 escribió «Walden»: «Me fui a los bosques porque quería vivir en forma deliberada, enfrentar los hechos de la vida real y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar». No sin razón, Piano entiende su proyecto como algo «bastante romántico» y subraya el aspecto de «calma espiritual», que transmite de la siguiente manera: «Diogene proporciona lo que es realmente necesario, nada más.»

Como referencia arquitectónica, Renzo Piano remite al «Cabanon», que se construyó Le Corbusier a principios de los años 50 en Cap-Martin en la Costa Azul a partir de las estructuras prefabricadas para casas de Charlotte Perriand, o a la Nakagin Capsule Tower, que Kisho Kurokawa construyó en Tokio en 1972. Los finales de los años 60 y principios de los 70 en Londres marcaron profundamente a Piano, quien menciona, sobre todo, a Cedric Price con su «Fun Palace» y al movimiento hippie como influencias importantes de este tiempo.

Diogene y su equipamiento
Diogene, bautizada así por el filósofo de la Antigüedad Diógenes, que vivió en un tonel porque consideraba superfluos los lujos mundanos, es una vivienda reducida a lo necesario, que funciona como un sistema cerrado totalmente autárquico y, por lo tanto, independiente de su entorno. Con una superficie de 2,5 x 3 m, se puede transportar arriba de un camión, montada y equipada, al lugar que se desee. Por fuera Diogene se asemeja a una casa sencilla pero, en realidad, es una estructura técnica de gran complejidad, equipada con distintas instalaciones y sistemas técnicos, que garantizan su autonomía e independencia de las infraestructuras locales: células fotovoltaicas y paneles solares, además de un depósito para el agua de lluvia, un retrete biológico, ventilación natural y triple acristalamiento aislante. Para mejorar la técnica energética, Renzo Piano trabaja con Matthias Schuler de la conocida empresa Transsolar, mientras que Maurizio Milan es responsable de la estática.

Diogene está equipada con todo lo que una persona necesita para vivir. La parte delantera sirve como espacio de estar: en uno de los lados hay un sofá-cama y en el otro una mesa plegable debajo de la ventana. Tras una pared de separación se encuentra la ducha y el retrete, así como una cocina reducida al mínimo necesario. La casa y su equipamiento forman una unidad. En su construcción se ha utilizado madera, cuyo aspecto cálido determina la sensación en su interior. El exterior se ha recubierto de aluminio como protección climatológica. Con su tejado a dos aguas, la forma integral recuerda a la idea básica de una casa, aunque sus esquinas redondeadas y los materiales que recubren toda la fachada, hacen que Diogene sea al mismo tiempo un producto contemporáneo. No es una simple cabaña, sino un refugio que resulta perfecto y atractivo, en términos tecnológicos y estéticos, respectivamente. El gran desafío aquí consistía en planificar este producto tan complejo en una forma que fuera adecuado para su fabricación industrial en serie. «Esta pequeña casa es el resultado de un viaje muy, muy largo, que, en parte, es el resultado de los deseos y sueños, pero también de la técnica y de una forma de proceder científica», explica Renzo Piano.

Los posibles usos de Diogene son numerosos: puede emplearse como casita de fin de semana, sala de estudio o como un pequeño despacho. Se puede instalar en medio de un entorno natural, pero también a pie de obra, incluso en una versión simplificada, en el centro de una oficina de espacios abiertos. No obstante, también es posible imaginar grupos de casas, por ejemplo, para un hotel o residencia informales. Diogene es tan pequeño que aunque funciona como un lugar de recogimiento individual, premeditadamente, no responde a todas las necesidades humanas en la misma medida. Por ejemplo, la comunicación se desarrollará en otro lugar, por lo que Diogene invita al mismo tiempo a valorar la relación entre el individuo y la comunidad.

Renzo Piano Building Workshop
Renzo Piano Building Workshop es una colaboración interactiva que tiene su origen en los puntos de vista creativos de Renzo Piano. El taller se compone de un equipo de más de 100 arquitectos que trabajan en las sedes de Génova, París y Nueva York, así como de expertos y asesores externos. El taller se caracteriza por su espíritu innovador y persigue encontrar soluciones osadas que unifiquen las técnicas experimentales con los materiales y la artesanía tradicionales. Las ideas que se desarrollan a través de un proceso marcadamente repetitivo hasta las construcciones finales deben situarse siempre en su contexto espacial y teniendo en cuenta las necesidades del público. Las limitaciones formales convencionales y las barreras interdisciplinares tradicionales se suavizan de acuerdo con el convencimiento de Renzo Piano de que un arquitecto debe preocuparse de algo más que de la simple estética. Así, en el Renzo Piano Workshop se complementan ingenieros con técnicos, paisajistas, antropólogos, músicos y artistas.
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es el tercer miembro de la familia AV: una publicación bilingüe dedicada esencialmente a los proyectos (con especial atención a los concursos y detalles constructivos) que hasta ahora se han venido tratando de forma más sucinta en las otras dos revistas.
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