Arquitectura Viva
martes, 14 de julio de 2020
27/02/2014

Modelos digitales

 
Fernando G. Valderrama

El BIM, Building Information Modelling, consiste en sustituir el proceso de documentación tradicional del proyecto mediante planos por la realización de un modelo integrado que contiene toda la información necesaria para describirlo. El plano es una representación altamente simbólica que no ha cambiado sustancialmente en cientos o miles de años. Hasta ahora, los medios digitales sólo han mejorado las herramientas usadas para dibujarlos, añadiendo más agilidad y comodidad al proceso, pero sin alterar su esencia como mecanismo de comunicación. 

Este modelo integrado es, obviamente, tridimensional y digital, pero se diferencia de los modelos tridimensionales habituales en que no está concebido para obtener un adelanto de la visualización, sino que contiene, ante todo, la información necesaria para que otros puedan construir el proyecto. Se diferencia así también de la maqueta virtual, que puede ser un excelente elemento de trabajo para el diseñador y para mostrar el resultado final, pero no contiene información suficiente para la construcción del objeto real. 

Este modelo implica, quizás por primera vez, un cambio de paradigma en el proceso de redacción de un proyecto. Cada elemento gráfico o alfanumérico está una sola vez en las bases de datos que lo componen y a partir de esta información se extraen ‘vistas’ o subconjuntos parciales de datos que dan lugar a los planos y a los demás documentos escritos, como el presupuesto o el certificado energético. Existe un modelo y existen representaciones del modelo, claramente diferenciados. Por el contrario, en los planos, incluso en los digitales, la información coincide con su propia representación y los datos aparecen repetidos en los distintos documentos. Toda la etapa recorrida hasta ahora por la informática para la construcción es realmente un prólogo, en el que hemos colocado un tractor delante de la carreta, pero todavía no hemos retirado los bueyes. 

La ayuda al proceso de proyecto es evidente, ya que se centra la mayor parte del esfuerzo en la toma de decisiones de diseño y de construcción, y no en la extracción de representaciones. Cuando cambia un elemento del diseño, todas las vistas obtenidas a partir de ese momento reflejarán el cambio de manera coordinada. 

Sin embargo, algo no cuadra. Los recursos informáticos necesarios para utilizar sistemas BIM están disponibles con características semejantes a las actuales al menos desde hace quince años, y de forma más rudimentaria pero aprovechable unos cuantos años antes. En todos los casos, se trataba de programas de origen genuinamente europeo, anteriores a Windows y al término BIM, como los históricos CADStar y Architrion, y otros que han mantenido un éxito comercial continuado desde aquellas fechas, fáciles de reconocer por sus raíces alemanas o húngaras.

Con las ventajas que esta forma de trabajar aporta respecto al proceso tradicional en la agilidad y en la comodidad del trabajo, deberían haber sido recibidos con entusiasmo por los arquitectos. No ha sido exactamente así. Hasta muy recientemente, el uso del BIM en los estudios ha sido una rareza, limitada a los profesionales más innovadores, que sorprendentemente suelen ser estudios muy pequeños. 

¿Cuál es la causa de este retraso? El BIM tiene costes bien visibles, como los ordenadores y los programas, la formación de los operadores, que deben ser más especializados y por tanto más costosos, así como la adaptación de todos los procesos de trabajo al nuevo sistema. Otras implicaciones no son evidentes. Como todo cambio estructural, el impacto va mucho más allá de lo que se puede imaginar de manera ingenua. 

Un cambio de modelo
Por ejemplo, para satisfacer las nuevas posibilidades es necesario aplicar procedimientos de dibujo mucho más normalizados que en los planos convencionales, como los LOD (Level of Detail o Level of Development), que establecen con rigor el contenido que corresponde a cada escala, a los sucesivos estados de desarrollo del proyecto y al uso que se pretende del resultado.

Al mismo tiempo, la interpretación de los planos se realiza a través de un elemento humano que incorpora su propio conocimiento, conscientemente o no, rellenando lagunas, resolviendo ambigüedades y corrigiendo errores. El modelo BIM, por el contrario, está preparado para ser analizado sin intermediación por otros sistemas informáticos, que pueden calcular la estructura, generar un presupuesto o incluso dirigir una máquina que modela el terreno o fabrica directamente unas piezas. 

De esta forma, aparecen nuevas responsabilidades. El modelo digital contiene una parte del alma del arquitecto, allí está todo su conocimiento, sus intenciones de diseño, pero también sus errores. Dejar que ese modelo se comparta proporciona nuevas posibilidades a los demás agentes, añadiendo más valor y aumentando el riesgo, y requiere por tanto una mayor recompensa. El uso auténtico del BIM exige, además, una nueva actitud, una visión colaborativa del proyecto, tanto dentro del estudio como en relación con los demás agentes, sin la cual seguirán estando los bueyes, si bien ahora detrás de la carreta, retrasando el avance. 

Es este conjunto de implicaciones, y no la ausencia de medios tecnológicos, lo que ha frenado la adopción del BIM, por el que teóricamente se beneficiarían en primer lugar los diseñadores. La reciente explosión del BIM tiene otra causa: lo han descubierto los promotores. Para el cliente, el BIM es la madre de todas las herramientas. Puede ver y entender su proyecto casi desde el principio, someterlo al análisis de agentes independientes del proyectista, comprobar los espacios, sus funciones y sus superficies. Se asegura de que la empresa constructora recibe un proyecto más definido, sin incoherencias, de forma que recibirá ofertas más competitivas y existirán menos cambios durante la ejecución. Obtiene, por fin, un modelo que contiene datos precisos sobre el rendimiento energético y sobre el mantenimiento y que puede usar durante la explotación del edificio, en todo su ciclo de vida. 

Los primeros promotores han sido los públicos y, entre ellos, los de países tan desarrollados como Reino Unido o Australia. Allí, la administración impone la entrega de los proyectos en sistemas BIM, estimulando el aggiornamento de los profesionales y la liquidación definitiva de los bueyes. Aquí, la administración sigue aferrada a una normativa de contratación pública que ha sido en parte causante de los enormes sobrecostes en edificación y obra civil de los últimos años, pero todavía no ha producido ni un solo documento de apoyo a estas nuevas y buenas prácticas. 

Porque, para los clientes y en último término para toda la sociedad, la gran ventaja que aporta el BIM es que una vez definido el edificio con esa metodología es mucho más fácil que el objeto construido se parezca al que fue imaginado en el diseño en cuanto a la funcionalidad y a las prestaciones deseadas, y que además haya sido terminado en coste y plazo: construir digitalmente como comedia para no tener que construir en la realidad como tragedia.
AV Monografías 225 - AIRES MATEUS AV Monografías
analiza en cada número un tema relacionado con una ciudad, un país, una tendencia o un arquitecto; incluye artículos de destacados especialistas, y comentarios de obras y proyectos ilustrados en detalle. Se publica en edición bilingüe español-inglés.
Arquitectura Viva 225 - VIDA Y VIRUS Arquitectura Viva
cubre la actualidad, dando cuenta de las tendencias recientes y organizando los contenidos en secciones: tema de portada, obras y proyectos, arte y cultura, libros, y técnica e innovación. A partir de 2013 se publica mensualmente, en edición bilingüe español-inglés.
AV Proyectos 98 - FALA AV Proyectos
es el tercer miembro de la familia AV: una publicación bilingüe dedicada esencialmente a los proyectos (con especial atención a los concursos y detalles constructivos) que hasta ahora se han venido tratando de forma más sucinta en las otras dos revistas.
;
Arquitectura Viva SL - Calle de Aniceto Marinas, 32 - E-28008 Madrid, España - Tel: (+34) 915 487 317 - Fax: (+34) 915 488 191 - AV@ArquitecturaViva.com
Política de cookies - Aviso Legal - Condiciones de contratación - RSS