Arquitectura Viva
viernes, 21 de julio de 2017
FORMAS DEL PAISAJE

Arquitectura Viva 53

FORMAS DEL PAISAJE

Naturaleza y artificio, de la Alhambra a Minneapolis
III-IV 1997
Contenido
  Sumario
Formas del paisaje. El contraste entre el jardín geométrico francés y el jardín pintoresco británico expresa de forma abreviada el perenne conflicto entre orden y desorden, entre artificio y naturaleza, o entre geometría y biología que late en los paisajes construidos. Los norteamericanos Peter Walker, Martha Schwartz y George Hargreaves; los franceses Jacques Simon, Michel Corajoud y Alexandre Chemetoff; y los españoles Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña ilustran distintas actitudes contemporáneas ante el diseño del entorno y sus dimensiones sociales, artísticas y ecológicas.   Joan Roig
Jardines modernos
Arte, arquitectura y paisaje
Susana Canogar
Figuras del paisaje
Siete firmas de tres países
Luis Maldonado
España cultivada
De Barcelona a Cádiz
Edificios: proyectos y realizaciones
  Arquitectura
Plazas. En el entorno de la Alhambra, monumento y paisaje se enlazan en un recorrido de terrazas y acequias; y en el centro de Rotterdam, las trazas del pavimento transforman un vacío anónimo en escenario de la vida ciudadana.   Hubmann, Vass y Nigst
Acceso a la Alhambra, Granada
Adriaan Geuze
Schowburgplein, Rotterdam
Michael van Valkenburgh
Jardines en Minneapolis y París
Jardines. La jardinería y la botánica se ponen al servicio del cultivo de la imagen empresarial en Minneapolis y París, y la naturaleza se urbaniza en torno a un museo de St. Gallen y en los alrededores de una zona hospitalaria de Berna.

 

Parques. Mientras en el parque francés de Issoudun se recuperan las trazas de las antiguas huertas de ribera, en el catalán de Mollet del Vallés la ausencia de referencias próximas reclama la invención de una nueva topografía.
  Dieter Kienast
Jardines en St. Gallen y Berna
Desvigne y Dalnoky
Parque en Issoudun
Enric Miralles
Parque en Mollet del Vallés
Libros, exposiciones, personajes
  Arte / Cultura
Cuestiones de percepción. El cubo monumental y silencioso que Chillida propone en Fuerteventura, y la exposición sobre los cinco sentidos en el Prado invitan a reflexionar sobre las formas de percepción del arte y en el arte.   Juan Antonio Ramírez
El vacío de Tindaya
Guillermo Solana
Los cinco sentidos en el Prado
Sert y Fisac, de exposición. El exilio neoyorquino de Sert se evoca en una exposición que reúne en Barcelona sus proyectos para ciudades latinoamericanas; y otra muestra en Madrid resume la trayectoria inventiva de Fisac.   Anatxu Zabalbeascoa
Sert en Nueva York
Alberto Pieltain
Fisac, plástico y mecánico
Fuentes modernas. El inventario Docomomo amplía las fuentes historiográficas de lo construido en la Península Ibérica entre 1925 y 1965; y los trabajos sobre Burle Marx profundizan en el legado del gran jardinero moderno.   Historietas de Focho
Richard Neutra
Autores varios
Libros
Interiorismo, diseño, construcción
  Técnica / Estilo
Sedes académicas. Carlos Jiménez convierte la luz en el argumento principal de la Escuela de Arte del Williams College; Chaix y Morel potencian la imagen tecnológica en la Escuela de Ingeniería de Marne-la-Vallée; y Mecanoo prolonga en la facultad de Derecho de Utrecht la trama del campus universitario, inspirada en las tradicionales kasbahs norteafricanas.   Carlos Jiménez
Escuela de Arte, Williamstown
Chaix y Morel
Escuela de Ingeniería, Marne
Mecanoo
Facultad de Derecho, Utrecht
Para terminar, un dossier completo sobre el vidrio, sus tipos y sus posibles usos; y un alegato de Oriol Bohigas contra la política urbanística de actual gobierno español. El arquitecto y urbanista prevé un desastre económico, social y ecológico si, como ha anunciado la administración conservadora, se suprime la legislación hasta ahora vigente relativa al control del desarrollo urbano.   Productos
Vidrios
Resumen en inglés
Formas del paisaje
Oriol Bohigas
El fin del urbanismo

Formas del paisaje

El paisaje es a la vez inevitable y voluntario. Como producto de las razones hondas del relieve y el clima, su forma es la del suelo y la del agua, y en su ser vegetal alumbra el mineral y el meteoro; pero como cultivo deliberado o azaroso, el paisaje es también construcción arbitraria, territorio modelado por la necesidad y por el deseo. En esa tierra húmeda y dócil acampan certidumbres nutricias y nostalgias edénicas, el ciclo estacional de los trabajos y los días o el jardín claustral de todas las infancias. Las formas del paisaje son simultáneamente férreas y dúctiles, y en su geografía botánica y humana cohabitan el destino y el capricho, la fatiga y la esperanza, la costumbre y el hallazgo.

Ante la violencia sagrada o profana de la construcción, el paisaje ofrece expiación y refugio: frente a la tierra herida por el arquitecto, la tierra restañada por el jardinero que riega y estercola. Sin embargo, la tierra la remueve por igual el albañil y el hortelano, pico y azada que rotura y cimienta, pala y arado que construye y cultiva, hierro laborioso que levanta y produce residencia en la tierra y alimentos terrestres. Cada generación dibuja su perfil y su entorno; cada generación inventa su identidad y su circunstancia; cada generación excava su rostro y su paisaje. Al final, somos tan responsables del lleno como del vacío; tan responsables de la geometría como de la vegetación; y tan responsables de la mirada que contempla como del panorama contemplado.

Del huerto encerrado a las interminables avenidas, la arquitectura del jardín construye paraísos y metáforas: curativa y locuaz, su placidez botánica nos sana y nos ilustra; sus laberintos nos extravían y nos protegen; sus grutas nos acechan y nos cobijan a un tiempo. Detrás de las tapias o en la fuga insondable de las perspectivas, los paisajes del parque procuran aislamiento y alivio, recintos íntimos y visiones lejanas, placidez recogida y amplitud anchurosa. Campesino y pagano, el paisaje pastoral deviene abstracto en el quiebro moderno, y su condición hospitalaria se torna higienista y sanitaria, pulmones verdes y céspedes clínicos que se siembran y afeitan en los intersticios de la ciudad trazada.

Cuando las almendras urbanas estallan en fragmentos, el paisaje vacila entre la poesía desolada de las periferias y el consuelo sedante de reductos azucarados y ficticios: entre el sadismo surreal de basurales, baldíos y autopistas, y la figuración narcótica de bosques en facsímil. Los parques se transforman en parques de ocio, y los huecos urbanos se comprenden sólo como plataformas ajardinadas para un uso intensivo de recreo y deporte. Esos campos caudales conforman el paisaje áspero de los alrededores y el paisaje de almíbar de los recintos replicantes; pero esos parques profanos gobiernan también la forma de nuestros paisajes interiores, devastados y sonrientes, amables y vacíos.

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